domingo, 2 de noviembre de 2014

Rumbo al desastre


Mucho se habla del calentamiento global, cuyas causas ya todos conocemos. Sin embargo no interesa decir que el mayor peligro no es tanto la contaminación por dióxido de carbono como la tala masiva de árboles en todo el planeta (más de 100.000 km² al año sólo en la amazonia), ya que los bosques y las selvas, además de regular el clima terrestre absorbiendo el exceso de CO2, sirven de aporte nutritivo al fitoplancton de los océanos a través de los sedimentos depositados en las cuencas de los grandes ríos como el Amazonas, siendo éste último su principal fuente de alimento. De hecho, los científicos observan cada año una disminución progresiva del plancton a la vez que una mayor acidificación de los océanos, que de seguir así terminará irreversiblemente con el frágil equilibrio de la fauna marina y de las corrientes oceánicas, lo que podría llevarnos a una masiva extinción de especies marinas y a una nueva era glacial.

      El fitoplancton es el comienzo de la cadena alimentaria marina. El plancton y otros organismos marinos extraen CO2 del agua marina para construir sus esqueletos y conchas de carbonato cálcico. Este proceso retira CO2 del agua y permite que el océano absorba más CO2 de la atmósfera. Si tenemos en cuenta que el plancton absorbe más de la mitad del CO2 presente en la atmósfera, imaginemos las consecuencias de una amazonia desértica. No sólo aceleraremos irreversiblemente el calentamiento terrestre, y con ello los desastres humanos y ambientales, sino que también destruiremos la cadena alimentaria de todos los seres vivos del océano, de los cuales dependemos en gran medida para nuestra subsistencia. Dicho de otra manera: no sólo nos perjudicamos transformando rápidamente el clima mundial sino que además eliminamos la medicina, el contraveneno que nos salvaría de las consecuencias de tal exceso, por no hablar de la desaparición de una inabarcable farmacia natural, remedio a muchísimas enfermedades humanas.

      Ahora bien, lejos de estar envenenando al planeta bien podría suceder que lo estemos fortaleciendo gracias a la introducción masiva de nuevos compuestos químicos. Dorion Sagan: «Esto es especialmente peligroso para nosotros porque pone en circulación venenos para los que no existen de momento antídotos biosféricos» (bacterias y hongos capaces de descomponerlos).     


José Carlos Andrade García

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